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Ver la Versión Completa : Nota a Dora Baret en el diario Clarin - 23/02/08



Actors
15/10/2008, 12:05
<TABLE style="BORDER-COLLAPSE: collapse" borderColor=#111111 cellSpacing=0 borderColorDark=#ffffff cellPadding=10 borderColorLight=#c0c0c0 border=0><TBODY><TR><TD background=http://www.actors-studio.org/New/Imagenes/fondotd.gif bgColor=#fbfbe0 colSpan=2>Nota en el diario Clarin - 23/02/08

</TD></TR><TR><TD bgColor=#fbfbe0 colSpan=2><META http-equiv=Content-Language content=es><META content="Microsoft FrontPage 5.0" name=GENERATOR><META content=FrontPage.Editor.Document name=ProgId>Dora Baret: Una batalladora con todas las ganas de vivir<!/titulo>

<!bajada>En 67 a&#241;os tuvo tres crisis emocionales. Una, deriv&#243; en c&#225;ncer de mama cinco a&#241;os atr&#225;s. Simpatizante ilustre de Independiente, dice: "Creo que hoy me podr&#237;a volver a enamorar". <!/bajada>


Por: <!firma>Marina Zucchi <!/firma> (mzucchi@clarin.com)
<SCRIPT type=text/javascript>var mm1540175 = Array( 'mm1540175g');</SCRIPT><img class="borde_imagen" style="MARGIN-RIGHT: 5px" src="http://www.actors-studio.org/New/Prueba/Imagenes/clarin1.jpg" align="left" width="184">Cuando Dora Baret desmenuza su historia, brotan m&#250;ltiples mujeres. La que de ni&#241;a jugaba a ser princesa egipcia. La que paseaba por la ciudad en el tranv&#237;a que manejaba su padre. La que atesoraba sue&#241;os de cantante espa&#241;ola. La "simpatizante ilustre de Independiente". La que enamor&#243; a Carlos Gandolfo. La que engendr&#243; un hijo mago (Emanuel) y otro director (Mat&#237;as). Y hasta la que venci&#243; al c&#225;ncer.

Tantas como sus creaciones en escena, todas conviven en el cuerpo de Dora Barrera, —su verdadero nombre—. El art&#237;stico naci&#243; como combinaci&#243;n del suyo y el de aquella amiga (Hebe Moset), a quien acompa&#241;&#243; a sus clases de teatro, a los 14 a&#241;os, sin el m&#225;s m&#237;nimo &#225;nimo de actuar en p&#250;blico. Sus sue&#241;os de cantante estaban emparentados con "huir" de gira con las compa&#241;&#237;as espa&#241;olas de Carmen Amaya o Lola Flores. Pero el destino, del cual se aferra para explicarlo todo, le jug&#243; una bonita pasada.

Dice que vivi&#243; su infancia "extremadamente observadora y callada". Que a su memoria no le cuesta volver a verse peque&#241;a, en Huerta Grande, C&#243;rdoba, hipnotizada por el arroyo El ojito. "Me recuerdo patente en un rinc&#243;n, observando muda. Era como que me guardaba todo. A mis cinco a&#241;os, nos vinimos a vivir a Floresta, a una habitaci&#243;n. Eramos humildes pero todo era maravillo. Soy de los que creen, como me dijo un psicoanalista, que si hasta los tres a&#241;os recib&#237;s amor profundo, te fortalec&#233;s para toda la vida", se emociona la protagonista de Luz de gas, dirigida por su hijo Mat&#237;as.

Hija de padre andaluz y madre gallega por quienes piensa montar un unipersonal a modo de homenaje, cuenta entre sus "maestros de vida" a su nieta Agustina Abril de dos a&#241;os y medio (hija de Emanuel) y a quien fue su marido, el director Carlos Gandolfo. Recurrentemente lo cita en su discurso desde que abre el port&#243;n del Actors Studio Teatro&#174;, ese "templo" colmado de &#225;rboles, obras de arte en las mesas y retratos. "El me llamaba la Madre Teresa. Dec&#237;a que era demasiado buena y pura. Me cost&#243; estar orgullosa de eso", admite.
Fue a los 18 cuando &#233;l la transport&#243; a "viajar por el ignorado mundo de la pintura, el psicoan&#225;lisis, la m&#250;sica" y logr&#243; "el impacto". "En La M&#225;scara dirig&#237;a a un grupo de nombres como Augusto Fern&#225;ndez, Agust&#237;n Alezzo y Pepe Novoa. Me sum&#233; al equipo, pero &#233;l me inhib&#237;a much&#237;simo. Ese hombre lo sab&#237;a todo. Un d&#237;a me invit&#243; a tomar un caf&#233; a un bar tipo vien&#233;s. Y me orient&#243; sobre qu&#233; leer. Despu&#233;s fuimos al cine. Reci&#233;n al a&#241;o, sabiamente, me invit&#243; a su departamento", relata conmovida. Prematuramente, a los cinco a&#241;os, se hab&#237;a enamorado por primera vez de un tal "Crovato", compa&#241;ero de clases particulares en casa de una maestra. Tiempo despu&#233;s se puso de novia con un oficial de la Marina, con quien bailaba tango en el club El progreso de Floresta. "En los cincuenta era gran bailarina. En aquel momento se danzaba con orquestas en vivo. Pugliese. Canaro. D'Arienzo. Los nombro y me estremezco", dice intensa.

"Creo que hoy me podr&#237;a volver a enamorar. No de la misma manera, pero aprend&#237; a no decir jam&#225;s. A pensar que lo que ahora no me gusta, en cinco minutos puede ser. Me gustar&#237;a volver a enamorarme", suspira sensata y enumera requisitos del hombre en cuesti&#243;n. "Deber&#237;a ser masculino, sensible, y que le guste esconderse con mi nieta y conmigo en el placard".

"Abridora de puertas y transformadora de casas, muebles, teatros, personas", como se define, admite que ve llegar alumnos a sus clases y se indigna con el empobrecimiento del lenguaje. Enseguida los sienta y trabaja sobre "la disponibilidad" a aprender. "Ser&#225; que soy una estudiante eterna de la vida, aprendiz hasta el &#250;ltimo aliento. Ahora quiero aprender piano y pintura", cuenta quien desde hace 20 a&#241;os descubri&#243; la ontolog&#237;a del lenguaje y desde all&#237; habla de encontrarle el por qu&#233; a cada acontecimiento.

Si tal como le&#233;s vos, todo tiene una interpretaci&#243;n, &#191;cu&#225;l fue el sentido del c&#225;ncer?
El c&#225;ncer sirvi&#243; para reforzarme en la vida. En 67 a&#241;os tuve tres crisis emocionales. Una, deriv&#243; en c&#225;ncer de mama cinco a&#241;os atr&#225;s. Y no s&#243;lo di batalla, sino que gener&#233; a esta coach de ontolog&#237;a que soy. Estaba separada, no ten&#237;a ganas de vivir, se murieron mis padres. Fue doloroso. Me hab&#237;a transformado en vegetal, me levantaban &#250;nicamente mis hijos. Siento que renac&#237; de mis cenizas. Un maestro me dijo: Vos misma generaste la enfermedad. Por lo tanto, ten&#233;s que generar la salud". Y yo me par&#237;.


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