Las emociones, los estados de ánimo y el actor

Los primero que hace
un niño cuando nace
es echarse a llorar.
El sol debe brillar
unos cuarenta días,
para que, al fin sonría.
Oh, mundo, en tus prisas
hay más llanto que risas.
LOGAU.


¨Todo lo dicho es dicho por un observador, u observadora, a otro observador, u observadora, que podría ser él mismo, o ella misma. ¨
HUMBERTO MATURANA.



   ¿La emociones se actúan o se crean? Esta pregunta que tuvo en vilo el pensar y hacer de grandes directores y maestros de actuación como así también de actores de casi todo el mundo sigue siendo tema principal de discusión. Qué hace que el hombre, el ser humano del que podemos afirmar que no es la razón lo que lo lleva a la acción sino la emoción continúe aún hoy haciéndose esta pregunta.

   Cuando hablamos de emociones, ¿sabemos de que estamos hablando ? Cuando hablamos de estados de ánimo, ¿sabemos a que nos estamos refiriendo? En la vida cotidiana todos sabemos de qué estamos hablando, las emociones y los estados de ánimo son comprensibles de suyo. Ahora, ¿nos hemos detenido a preguntarnos en nuestro hacer diario que estamos diciendo al nombrar estas palabras ? Damos por comprendido cada término en su uso cotidiano y no reparamos en la fundamental importancia que aquello que estas palabras nombran están determinando las consecuencias de nuestras acciones en el mundo.

   Podemos afirmar que no hay acción humana sin una emoción que la funde como tal y la haga posible como acto.


   ¿Qué quiere decir estar en un estado de ánimo? Un estado de ánimo es una forma particular en que estamos ¨a tono¨ con el mundo en nuestras actividades, Siempre estamos en un estado de ánimo u otro ; como temor, aburrimiento, esperanza, alegría, entusiasmo, ecuanimidad, indiferencia, saciedad, exaltación, tristeza, melancolía y desesperación. Hasta la ¨pálida falta de estado de ánimo que domina¨ el gris cotidiano ¨la monótona suavidad" que rodea nuestras actividades triviales, es un estado de ánimo. Nos movemos de un estado de ánimo a otro, nunca estamos totalmente libres de los estados de ánimo. Incluso un científico frente a aquello que esta analizando ¨desinteresadamente" esta libre de un estado de ánimo. Nosotros nos conocemos a nosotros mismos no por introspección o volviéndonos hacia nuestro interior, sino cuando logramos vernos mientras estamos ocupados y preocupados en contextos prácticos cotidianos. Creo que el verdadero conocimiento de uno mismo se obtiene vislumbrándonos brevemente a nosotros mismos cuando estamos inmersos, afectados en los continuos cambios de la vida.
   Los estados de ánimo nos caen, nos tienen, no los tenemos, nos habitan, no tienen una causa, un porqué. Estamos tristes o alegres y no hay causa aparente. El aburrimiento no tiene causa, podemos desde luego contarnos una historia tranquilizadora que explique ese u otro estado de ánimo. Los estados de ánimo, que se parecen mucho a las emociones, no tienen un objeto especifico. La euforia, melancolía y depresión no ocurren ¨por¨ nada en particular, aunque pueden ser causadas por algún incidente en particular. Los estados de ánimo surgen del complejo holístico de ¨ser en el mundo¨ y pasan por toda su gama. Ser humano es estar contextualizado en una situación significativa : una situación incómoda, peligrosa, vergonzosa, atemorizante, o simplemente aburrida. Los estados de ánimo contribuyen a dar forma al significado de estas situaciones, autointerpretándolas yo constituyo el significado de la situación, como una situación incómoda, y no exactamente vergonzosa. Claro está que la situación también constituye mis autointerpretaciones. Acabo de tropezar en la calle, y esta sensación molesta en el estómago que me lleva a interpretar como vergüenza y no culpabilidad es por la forma en que capto la situación y su significado en la cultura en que vivo. Los estados de ánimo no se descubren mirando al interior, sino más bien ¨ sintiendo ¨ toda la situación. Los estados de ánimo no son ¨subjetivos¨ o ¨psíquicos¨ en ningún sentido. ¿Cómo identificamos nuestras propias emociones, nuestros propios estados de ánimo? No ¨por introspección¨ , yo pienso que hay buenas razones para creer que nos enteramos de nuestras propias emociones o estados de ánimo esencialmente en la misma forma en que la demás gente se entera de ellas. El estado de ánimo nos ¨cae sobre¨ no vine ni de ¨adentro¨ ni de "afuera¨ sino como modo de ¨ser en el mundo¨ emerge de este mismo. Ser en el mundo, estar ¨dentro¨ del mundo tenemos que entenderlo no como la ropa dentro del armario, o el lápiz dentro del cajón , sino afectado, tomando posición sobre la propia vida, activo y ocupado, dedicado, implicado en algo. Con esto estamos diciendo que lo subjetivo o psicológico no tienen una posición privilegiada para comprender en qué cosiste ser humano.

   Hablemos ahora brevemente de las emociones. Los estados de ánimo, la mayor parte de nuestra vida, son transparentes. Están ahí, no nos damos cuenta de ellos, como dijimos, siempre estamos inmersos en determinados estados de ánimo. Estos son constitutivos de la existencia humana, hasta que de pronto algo ocurre y la transparencia se rompe y una emoción irrumpe imprevistamente, una noticia inesperada, una carta, una llamada, un hecho que juzgamos desagradable o agradable , una perdida dolorosa, un partida, un premio, una ruptura, una despedida, un encuentro, un nuevo amor, una boda, un nacimiento, un premio, un éxito, un fracaso, etc. etc. algo golpea en nosotros y rompe la transparencia generando una emoción. Las emociones son gatilladas por el mundo. Un pensador alemán que se llama Martín Heidegger ha sugerido que todas las emociones en último término ocurren ¨por¨ el mundo y nunca simplemente ¨por¨ algo en particular. Las emociones no tienen una permanencia prolongada, pueden durar un tiempo y dejar paso nuevamente a un estado de ánimo igual al anterior u otro distinto. Cuando una emoción permanece demasiado tiempo en nosotros como puede suceder a causa de una perdida dolorosa o cuando nos enamoramos pueden transformarse en un estado de ánimo prolongado y a veces hasta permanente.
Vivimos en un constante fluir de una emoción a otra sobre un cambiante o permanente estado de ánimo. No hay posibilidad de permanecer neutral, no podemos no estar en uno otro estado emocional, emocionamos todo el tiempo todos los días durante toda nuestra vida, solo la muerte da por terminado este proceso. Creer que podemos accionar desde un lugar neutro e impersonal es imposible. Sin embargo, hay quienes creen poder hacerlo, creen, ingenuamente, que existe un espacio neutral desde el cual poder accionar sin que las emociones intervengan impidiendo resolver algún asunto, aquello de tener la mente fría para tomar decisiones.

   El emocionar guía el hacer del vivir, no la razón. El emocionar determina el espacio relacional que se vive en cada instante, y al hacerlo determina lo que puedo y lo que no puedo hacer en ese instante : lo que se puede manipular o no se puede manipular, lo que se puede y no se puede pensar, qué argumentos racionales se pueden aceptar y qué argumentos racionales no se aceptarán en ningún caso. Al mismo tiempo, el fluir del hacer en general, y el razonar en particular como un modo de hacer, cambian el emocionar de modo que emocionar y razonar , o hacer en general, se modulan recíprocamente de manera recursiva en un curso guiado por el vivir que surge en el encuentro con un medio que emerge con el vivir. 

   Maturana dice que emoción es ¨una predisposición para la acción¨. ¿Qué estamos diciendo con esto? Si tengo que hacer tal o cual cosa podré llevarla a cabo siempre y cuando la emoción en la que estoy en ese momento sea la apropiada para tal acción, si la emoción particular en la que estoy no corresponde a aquello que tengo que realizar tendré dificultades, y comenzaré una lucha cuyo fin es casi previsible. Si estoy atento, si me doy cuenta de que está ocurriendo en mí , si he desarrollado la capacidad de percatarme de como me siento momento a momento y puedo observar que la emoción en la que estoy no es la apropiada entonces puedo hacer algo para modificarla, puedo al identificar el estado emocional, al darme cuenta abrir un espacio de diseño, y con ello moverme de ese espacio emocional a otro más acorde con aquello que estoy apunto de emprender.

Quien desconoce su emocionar puede llegar a conocerlo, y con ello cambiar su ser.


   La creencia en el determinismo genético genera angustia y desazón, y nos lleva a vivir sintiéndonos atrapados en un destino inmodificable. En nuestra cultura muchas veces al hablar de emociones pensamos en sentimientos, y nos preguntamos si nuestro gatito se sentirá solo o estará triste. El sentimiento aparece en una mirada reflexiva en la que uno se toca a sí mismo y aprecia como está su ¨corporalidad¨ en su emocionar. Y para hacer esto es necesario operar en el lenguaje. Los seres vivos que no existen en el lenguaje no tienen sentimientos, aunque yo pueda darselos según veo su emocionar.

A que llamamos emocionar ? Llamo emocionar al fluir de una emoción a otra el fluir del vivir.


LOS ESTADOS DE ANIMO.

   Igual que aprendemos desde pequeños a caminar, a vestirnos, a hablar, a manipular utensilios como cucharas, tenedores, zapatos, lápices etc. también aprendemos a emocionar, en nuestro hogar que fue nuestra primera escuela fuimos aprendiendo de nuestros padres a vivir las emociones y a respirar un permanente estado de ánimo, que era aquel que se respiraba en casa, que era transparente, pero ahí estaba a la hora de almorzar o cenar.
   Cómo era papá, silencioso, taciturno, gritaba, ordenaba, pedía, golpeaba las puertas, los muebles, reía, sonreía, y mamá ... cantaba, suspiraba, se quejaba, lloraba frecuentemente, veía la vida con optimismo, miraba al cielo con resignación. Esto y mucho más es lo que llamamos ¨la sopa"  que tomábamos de pequeños, el caldo en el que no criamos, sin contar el barrio, la escuela, los compañeros, etc. etc. Esto no es psicología, esto es aprendizaje, es el mundo emocional que aprendimos, como aprendimos tantas otras cosas de nuestros padres.
   
   Cuantas veces hemos escuchado a un padre decir ¨controlá tus emociones¨ lo que equivale a decir ¨negalas¨ y quedábamos atrapados en la ceguera de los mayores. Si este hubiese dicho, ¨mira tu emocionar y actúa consciente de él¨ hubiésemos entrado en un espacio reflexivo creciendo en una libertad responsable

Las emociones no se expresan se viven.

   Observar los estados de ánimo es de extrema importancia en la vida y especialmente en el actor, que es lo que motiva estas reflexiones. Pienso que una preparación eficaz es generar en el actor un nuevo observador de estados de ánimo y que este aprenda y desarrolle capacidad para volverse competente para intervenir sobre los estados de ánimo en los que se encuentra, ser capaz de diseñar acciones, ejercicios que lo muevan a espacios diferentes. Fluir, navegar livianamente de un estado a otro.

   Los seres humanos, no importa donde se encuentren, no importa el tiempo o lugar o situación en las que se halle, está siempre, quiéralo o no, nadando en determinados estados de ánimo. Es imposible no estar en alguno, no podemos de ninguna manera, mirar la vida desde afuera de algún tipo de estado emocional, repito, la neutralidad es imposible. La existencia humana está constituida por los estados de ánimo, son un hecho de la vida, nos encontramos con ellos a cada instante.

   Hemos estado diciendo que los estados de ánimo condicionan nuestro espacio de posibilidades a realizar, podemos agregar ahora que también condicionan la forma en que actuaremos, esto lo saben muy bien los deportistas, sobre todo los directores técnicos. Estos saben muy bien cómo los estados de ánimo determinaran el desempeño de su equipo, es decir pueden presuponer un resultado u otro dependiendo de los estados de ánimo. Saben que si cambian pueden cambiar también el futuro. Los estados de ánimo especifican un futuro posible y generan un determinado mundo. Observamos y juzgamos el mundo a través del filtro de nuestros estados de ánimo. Ellos abren o cierran diferentes puertas para diseñar el futuro.

   Si tenemos en cuenta una posible interpretación de los seres humano, nos daremos cuenta que no nos relacionamos con el mundo como es ¨objetivamente¨ recordando a Maturana podemos decir que el mundo no sabemos cómo es ¨realmente¨, solo sabemos cómo es para nosotros, según nuestras preocupaciones y nuestros estados de ánimo.

Cualquier estado de ánimo trae consigo un mundo propio.

   Para esto tenemos que señalar la importancia del observador que observa e interpreta. Si este supone que el mundo ¨es¨ tal cual lo observa los juicios que emita creerá que pertenecen al mundo, estará convencido que sus juicios ¨describen¨ el mundo. Nosotros proponemos una nueva interpretación en la que el observador que observa se da cuenta que el mundo que el observa no ¨es" como él juzga que ¨es¨ por lo que aprende que los juicios sobre el mundo le pertenecen al observador. Esto nos conduce a darnos cuenta que el mundo que nos rodea, es el mundo que creamos desde el estado de ánimo en el que estamos, si este cambia el mundo cambiará con él.

   Acerquémonos ahora al actor. Decíamos, entonces, que un estado de ánimo define un espacio de acciones posibles, y recordábamos a Maturana que sostiene que las emociones y los estados de ánimo son predisposiciones para la acción. Estamos diciendo con esto que dependiendo del estado de ánimo en que el actor se encuentre, ciertas acciones son posibles para él o otras no. Podrá enfrentar algunas situaciones y otras le estarán vedadas . Este es el aspecto central de lo que constituye a las emociones y los estados de ánimo.

   Si estamos predispuestos a la desconfianza, a la sospecha, las posibilidades de coordinar acciones con otros, en el espacio de un ensayo, una filmación, un casting etc. serán mínimas. En cambio un estado de aceptación, de apertura, amplia el horizonte de acciones posibles para el actor. El estado de ánimo en el que el actor se encuentra especifica un futuro posible, es el lente a través del cual observa el futuro.

   Otra posibilidad de observar esos estados de ánimo es observar nuestras conversaciones privadas y públicas, cada conversación trae consigo su propio estado de ánimo. El lenguaje y los estados de ánimo están relacionados entre sí. Si hablamos con alguien podemos producir diferentes estados de ánimo con solo hablar de un mismo tema en forma diferente. 
Maturana sostiene que no son solo un fenómeno lingüístico, sino una combinación entre lenguaje y emociones.

   El encuentro entre un director y un actor podrá tener un resultado u otro si ambos están o no atentos a sus propios estados de ánimo y a los de su interlocutor. Si ambos mantiene un fluir liviano en su emocionar danzando juntos en la recursividad de su acciones y su conversar el espacio de acciones y el horizontes de posibilidades puede ser insospechado. Lo que importa comprender de toda esto es saber que cualquier estado emocional es posible disolverlo. Los juicios son actos lingüísticos que también definen un futuro posible, y también colorean, como los estados de ánimo el mundo en que vivimos. Si prestamos atención a los juicios automáticos que emitimos al estar en alguna situación observaremos la relación de coherencia entre emocionalidad y lenguaje. En el momento en que emitimos un juicio nos estamos relacionando con aquello que estamos juzgando desde el punto de vista de nuestras inquietudes y nos estamos abriendo o cerrando posibilidades. Esto nos permite darnos cuenta cómo los juicios especifican el mundo en que vivimos y nuestro horizonte de posibilidades futuras. Observemos entonces la relación que existe entre nuestros juicios automáticos del mundo y nuestros estados de ánimo. La manera de nombrar nuestros estados de ánimo no es arbitraria. Al hacerlo estamos creando la conexión entre estados de ánimo y juicios.


   Y para finalizar quisiera recordar que si un estado de ánimo especifica un espacio de acciones posibles, podemos darnos cuenta de la conexión entre nuestros estados de ánimo y nuestras posibilidades de acción y entonces interviniendo para modificar nuestro horizonte de posibilidades estamos modificando nuestro estado de ánimo.

   En conclusión, podemos entonces elegir interpretar una situación de una manera o de otra generando así nuestras emociones y ser responsables de ellas.

   Permítanme para cerrar poner a Nietzsche de mi lado, y decir tal vez ingenuamente que las emociones y los estados de ánimo ¨son sólo interpretaciones ¨ 


 



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