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PERSONAJES - Matias Gandolfo (34)

 

“Yo era el mago de la familia, no mi hermano”

 

El hijo de Dora Baret y hermano del mago Emanuel dirige obras de teatro en su propia sala. Fútbol, magia y dinero. Es astilla de buena madera. Fruto de roble y nogal, a Matías Gandolfo le corre sangre impregnada de arte. Husmeó por otros caminos, transitó senderos alejados de los que mamó en su casa paterna. Pero finalmente, acaso como ironía del destino, el hijo de la actriz Dora Baret y de Carlos Gandolfo, uno de los más prestigiosos directores de teatro, hizo pie en los escenarios, primero como actor en “Funes, un gran amor”, para recalar en el oficio que consagró a su padre. Con tres obras dirigidas en su mochila, a Matías le costó darse cuenta que la dirección teatral sería “el” camino. Tras recibirse de Bachiller, como desde los 12 años se interesó por la computación, estudió Análisis de Sistemas, aunque al salir de un parcial sintió que por ahí no era. “¿Ahora qué hago?”, se preguntó. Empezó Diseño Gráfico, pero a los tres años decidió que tampoco le gustaba demasiado. “En el 97 decidimos hacer con mi primo algo que no existía en ese momento: abrimos un bar multimedia, donde con una consumición mínima tenías acceso a un show, internet, pantallas y videos gigantes. Después arrancamos con lo que fue el primer Actor’s Studio, en el sótano de un teatro -comenta Matías-. Como hicimos todo a pulmón, cuando llegó la hora de abrir, no teníamos plata. Duró cuatro meses, en el verano no pudimos hacer más y cerramos”.

 

El tiempo pasó y, finalmente, el menor de los Gandolfo se enfundó en el traje de director. Su padre fue en gran medida el artífice de la elección. “Elegí las obras de suspenso porque mi papá me hizo conocer a Hitchcock. Me volvió loco su cine y me enamoré del suspenso. A los 12 pensé que en algún momento iba a hacer “La soga” o una remake. No sé bien por qué, si nunca quise ser director: yo quería ser arquitecto, músico, estudié piano, nada que ver”. Cinco años después, dirigir “La soga” fue meta cumplida. “Cada vez me gusta más el suspenso, cuando voy al cine quiero “desaparecer” y meterme en la película -admite, entre afiches de películas actuadas por su madre y obras de teatro dirigidas por su padre-. No me gusta que me hablen ni el ruido del pochoclo. Lo que tiene el suspenso es que genera adrenalina. Aunque en la vida el suspenso me pone nervioso”.

 

Noticias: ¿En qué otras cosas no soportás la incertidumbre?

 

Matías Gandolfo: Me molesta no saber las cosas. Lo primero es no saber adónde vamos cuando desaparezcamos de la Tierra. Quiero pensar que vamos a algún lado, si no, ¿qué? Prefiero pensar que pasamos a otro lado, a otro plano donde seguimos viviendo...

 

Noticias: ¿Sin materializar?

 

Gandolfo: No, materializados pero en otro plano, que ahora no lo tenemos en la conciencia. Sería como las mariposas, que no sé si saben que antes fueron gusanos. Otra cosa que me molesta es no saber qué voy a hacer en el futuro. Porque si bien tengo el teatro, este no es un medio muy estable. Además, no creo que nada sea para siempre. Entonces, estoy todo el tiempo tratando de superar este momento...

 

Noticias: ¿Si te preocupa tanto el futuro, no te estarás perdiendo el presente?

 

Gandolfo: Sí, lo estoy tratando con el psicólogo. Trato de disfrutar el presente, pero es como que parte de mi cabeza siempre está pensando en el futuro. Y hay momentos del presente que pasan tan rápido que no tenés ni tiempo de darte cuenta, mucho menos de gozarlo. La terapia me está ayudando, creo bastante en el psicoanálisis desde hace cuatro años, antes tampoco creía.

 

Noticias: ¿Cuál fue el clic?

 

Gandolfo: El agravamiento de la enfermedad de mi viejo. Ahí la cabeza me hizo un clic, además justo empezaba una búsqueda que tenía con ver con mi vida existencial; estudié a Gourdieff, a Oupensky... También empecé con programación neurolingüística, que es el estudio de la gestualidad del otro. Es maravilloso poder descubrir al otro con sólo verlo.

 

Noticias: Eso te debe haber dado rédito con las mujeres...

 

Gandolfo: (ríe) Más o menos... Eso es bueno para todo, porque te enseña a comunicarte mejor. A veces uno dice algo con la boca y con el cuerpo dice todo lo contrario. Lo corporal siempre es más fuerte que lo oral.

 

Noticias: También trabajaste como barman en el viejo boliche “Caix”, ¿es brava la noche?

 

Gandolfo: Es muy brava la noche. Me metí porque el hermano de un amigo tenía la concesión de la barra y, como yo quería irme a vivir solo, acepté. Tuve la suerte de hacerme de un grupo que no parecía de la noche. Yo estaba en la barra del VIP, que era mucho más pesada. Ahí ves mucha plata dando vuelta, en todo sentido.

 

Noticias: ¿Fue muy pesado ser el hijo de Dora Baret y Carlos Gandolfo?

 

Gandolfo: No, porque no conocí otra cosa. No fue pesado ni me molestaba que reconocieran a mi mamá por la calle, al contrario, me gustaba. Mis viejos eran permisivos y exigentes a la vez. Tenían el ojo puesto en mí y en mi hermano, pero nos dejaban hacer. Nunca tuve miedo de llevar un boletín a casa ni faltar al colegio. Me dieron todo, y por ahí eso es lo que tengo para reprocharles. Porque hay cosas que no valoro mucho.

 

Noticias: ¿Cómo cuáles?

 

Gandolfo: El dinero. Soy gastador, y creo que la muerte de mi padre fue como decir: “nene, pará, porque no tenés a nadie que te respalde”. Mi vieja hacía como 10 años que no laburaba y se mantenía sólo con las clases de teatro. Hace dos años que, por suerte, tengo mejor manejo del dinero.

 

Noticias: Tu hermano es el mago Emmanuel, otro famoso en la familia. ¿Hubo alguna clase de rivalidades entre ustedes?

 

Gandolfo: ¿Por trabajo? Por ahí no fueron celos malos. Creo que yo fui un poco más mimado, por eso tal vez no lo siento. Mirá, yo empecé siendo el mago de la familia y él siguió (ríe)

 

Noticias: Me confundís. Cómo que vos eras el mago...

 

Gandolfo: Claro, yo tenía un compañero de colegio que estudiaba con Lola Fumanchú, y a mí me gustaba mucho la magia. A los 12 años me disfrazaba de mago. Fui a averiguar para empezar a estudiar y justo ese día la escuela estaba cerrada. Mi hermano se ofreció a averiguarme.... ¡Y se quedó!

 

Noticias: Te madrugó. Sos hincha de Independiente, ¿vas a la cancha?

 

Gandolfo: No. El fútbol me desilusionó, me parece que están manejados los resultados. Es todo medio raro, los jugadores van y juegan, pero después hay un árbitro que acomoda los resultados. Me encanta el fútbol, pero le creo más al fútbol de afuera.

 

Noticias: ¿Tan corrompidos estamos los argentinos?

 

Gandolfo: (rotundo) Sí, acá no importa nada. Corrupción hay en todo el mundo, pero en Argentina es como que dicen: “soy corrupto, ¿y qué?”. En este país no hay respeto. No quiero ser negativo, pero este país no tiene solución.

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